lunes, 7 de enero de 2013

La Señora Trascendencia

Este año que comienza me encuentra en no pocas reflexiones, pero la que más me ocupa lugar es aquella de la preocupación. Aviso (como en otras ocasiones) que este no va a ser un escrito divertido, es más, invito amablemente que lo deje en este momento antes de seguir perdiendo el tiempo.
Suele ocurrirme de momentos que se me avecina una preocupación,  la cual dejaría de ser si pudiera discernir cual es su origen. En efecto, es eso lo que me preocupa, el desconocimiento del origen de esta sensación de que me falta hacer algo, de hablar con alguien, de saludar a tal, de abrazar a cual, de mirar a quien... Ciertamente que se duplica este momento cuando comienzo a preocuparme de mi preocupación, lo cual me lleva a un lugar más complejo aún. Ojo, todo esto, en lo personal, no deja de tener sus divertimentos. Porque cuando comienzo a transitar los recovecos más andrajosos y desdeñados del camino sinuoso de mi peregrinar terreno, suelo encontrar viejas preocupaciones que ya han sido resueltas, quizás porque me ocupé de ellas, quizás porque la preocupación sobre esa preocupación, generó otra más grande que no me dejó terminar de estudiar aquella preocupación que puso a rodar esta cadena, cuyos eslabones están todos desconectados.
Lo que puedo diferenciar claramente, es el tamaño de las preocupaciones. Si, las hay grandes, chicas, medianas. Las grandes suelen ser aquellas que sospecho tienen carácter de urgencia, de apremio, esas que de momentos me ocupan en pensar y sentir por qué estoy preocupado. Las pequeñas, en cambio, suelen desaparecer con la más trivial de las argucias mentales. Las medianas, al haber detallado antes a las grandes y a las pequeñas, invito a su imaginación que se preocupe de ellas.
Después de todo este laberinto, que al impacto de la lectura lo llevará a usted a afirmar con toda la autoridad que posee que estoy "del tomate"... le pido humildemente que haga un pequeño acto de fe, y me crea. Tiene su lado positivo, en lo que a mi respecta, la preocupación de estar preocupado.
De primer momento es como una charla de café, donde Quien escribe, Preocupación y Estar Preocupado empiezan a descartar temas para poder encontrar el meollo de la cuestión. Quien escribe es generalmente autoritario, Preocupación es bastante rebuscada, y Estar Preocupado siempre anda en otras cosas; no es un diálogo fácil se imaginará usted. En segunda instancia, estos tres actores, suelen olvidar para que están reunidos provocando la inevitable participación de un nuevo integrante de la mesa, y ahí en seguida se lo ve venir a Nueva Preocupación, de gran tamaño, voz fuerte y siempre con innovaciones de orden ontológico/metafísico. Las cuales no sirven en absoluto y no hacen más que generar nuevos pasillos en este complicado laberinto. No los culpo a todos los integrantes, tienen buenas intenciones pero suelen quedarse hablando de fútbol, y demás sandeces.
Estas charlas, donde estos simpáticos integrantes buscan encontrar la raíz de la verdadera preocupación, callan, escuchan y miran boquiabiertos cuando se suma a la mesa, la Señora Trascendencia. Dama de blanco, elegantemente vestida, de largas piernas y finas manos, delicada en sus modales y profunda en sus palabras, de agudos razonamientos y cercanos conceptos, de cabellos blancos que transmiten experiencia, de mirada precisa y presencia inconfundible. La Señora se encarga de llevar a pasear a estos cuatro integrantes (Quien Escribe, Preocupación, Estar Preocupado y Nueva Preocupación) por los caminos del valle de la Tranquilidad, donde al beber sus aguas, reposar en sus campos, disfrutar del camino, hacen que nuevos soles se avecinen, esperanzas se renueven, alegrías enaltezcan... Con tanta facilidad los saca de su charla de café y los pone de cara a la realidad venidera.
A medida que Trascendencia habla y acompaña, Preocupación se tranquiliza, Estar Preocupado sonríe, Nueva Preocupación se ocupa de una nueva esperanza y Quien Escribe, deja ya de hacerlo...

.egui.

viernes, 19 de octubre de 2012

Encomio del Hombre II

Encomio: alabanza encarecida, según La Real Academia. Es esta línea en la que quiero seguir vomitando desordenadamente algunas sensaciones y convicciones que me genera el Hombre.
Ayer al subir al colectivo en una de mis tantas idas y venidas, se subió un muchacho con su guitarra a "hacer el mango" dejándonos a nuestra merced su talento cultural. Inevitablemente me llevó violentamente a otros pensamientos que mucho tenían que ver con la situación en curso. Este hombre se expuso quizás al más despiadado e implacable de los juicios: la mirada del otro, el qué dirán, y tantas sandeces más con las que se trata de suavizar algo tan tremendo como es la condena, determinación y cosificación del otro en el instante en que ingresa a nuestras vidas.
De repente volví a estar presente y debo confesar que no fueron pocas las buenas sensaciones que regaló en ese momento un encuentro de pares, porque me parece que ahí reside el mayor de los problemas: no nos consideramos pares. Somos pares en tanto semejantes, similares, animales, vivos, insertos en un mundo y en un espacio determinado que podría no haber existido, o más aún, podríamos no haber coincidido... en diez mil años de humanidad coincidir con un par, con otro, con un hermano... ¡no es poca cosa che! Teniendo bien presente como en otras corduras menores hemos hablado, que Hoy no va ser Nunca Más.
Por eso una vez más me encuentro en una obligación de orden moral: agradecer. Agradecer a este buen hombre que puso en música sus buenos deseos para con el mundo, agradezco al público transeúnte de aquel momento, a mi compañero de asiento que con un gesto de aprobación parecía asentir mis locuras internas, agradezco al buen chofer que mientras nosotros gozabamos del espectáculo de la vida, el nos llevaba por los caminos de siempre con preocupaciones diferentes. Agradezco a aquellos que devolvieron un saludo, una sonrisa, una mirada empática, una palmada en el hombro, un abrazo, un apretón de manos, a fin de cuentas, agradezco a aquellos que se dieron cuenta que este momento no lo vamos a vivir más y decidieron hacer de su presente algo mejor; también agradezo a aquellos que aún no se han dado cuenta de la finitud del Hombre pero seguramente han sido escenario y protagonista de buenos y hondos momentos.
Lo escribí anteriormente, lo sostengo aún, confío, creo y apuesto al Hombre... Hermano de este mundo, Rey de lo creado, tiende a su Creador/Fin Último de su existencia.

.egui.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Encomio del Hombre...

Yo creo en el hombre. Yo confío en el hombre. Esto es tan subjetivo como parcial, profundamente arraigado en lo empírico y atravesado por la trascendencia. Ciertamente que hay experiencias malas, feas, catastróficas, deshumanizantes, desesperanzadoras, experiencias que destruyen vínculos, que socavan valores, que bastardean instituciones, pero sigo creyendo en el Hombre. ¿Iluso? Seguramente...
Algo que no vamos a poder comprender por su condición de misterio, es el mal. El mal actúa en nosotros y con nosotros pero eso no quiere decir que seamos malos en esencia. En la mayoría de los casos en donde el mal rige todas las acciones y pensamientos, se debe posiblemente a que nunca hubo un encuentro con el Bien. Lo cual, no quiere decir que basta encontrarse con el Bien, para ser bueno, pero como todo encuentro... es el primer paso de un conocimiento, de experiencia, de profundidad y en un futuro, de poder accionar consecuentemente y acorde al Bien.
En un exceso de tupé, me atrevo a poner en palabras una posible solución: no nos cansemos de presentar al Bien, viviéndolo. Ya decían los antiguos; lo bueno, lo justo, lo bello. Hay que transmitirlo, experimentarlo y hacerlo experimentar, compartirlo, anunciarlo, confrontarlo con el mal. Hay personas que fueron corrompidas, es cierto, pero que lindo desafío pensar que en la misma relación puede ser y es totalmente perfectible, bella, justa y buena. Mientras uno más imbuido en el mal está, más necesitado del Bien se encuentra. Insisto, nada fácil, pues sabemos que lo bueno cuesta, tarda, y hasta en momentos sufre de un fracaso aparente pero también sabemos de su peso y que en el tiempo se va manifestando.
Por eso creo, y confío en el hombre, porque entiendo que los mecanismos del Bien, de apariencia infructuosa, pero son de consecuencia tremendamente eficaz, son los que llevan a la realización de la persona en tanto ella misma en relación con los demás. No les voy a negar que muchas veces me gana el desaliento y la desesperanza y se me hace difícil traducirla en empuje, ganas y fortaleza para esforzarme y tratar de seguir viviendo Bien. ¿Ilusión? Seguramente... ¿Vanas utopías? Puede ser... pero...
Pero permítame que le cuente cuándo y en dónde renuevo mi creencia y confianza en el Hombre... cuando trato con los jóvenes, llenos de ilusiones, de ganas, de profundo sentido de justicia. Cuando trato con los más viejos, en donde la experiencia de los años ha moldeado personas mansas y modestas. Cuando trato con los niños, que ellos tienen por bandera el símbolo del Bien, la alegría. Cuando trato con las madres, que preocupadas y pendientes de sus hijos, tienen fuerzas de sobra para hacer girar el mundo en sentido inverso. Cuando trato con padres, de mirada decidida y límites claros, educan a sus hijos con un solo criterio, el Amor. Cuando trato con amigos, que cara a cara dicen verdades que no queremos escuchar, pero lo hacen con profundo sentido fraterno. Cuando trato, al Hombre, en tanto género, me encuentro con gratísimas sorpresas que, a la fuerza, me "desencajan" y me "sacan" de la cómoda postura que dice: "todo está perdido".

"El odio provoca altercados, pero el amor cubre todas las faltas." Prov. 10, 12

.egui.

martes, 8 de mayo de 2012

Delirios en Colectivo

Aún tiene tiempo de no leerlo.
El más caótico desorden suelen ser palabras que vienen a nuestra cabeza cuando vamos y venimos en colectivo de aquí para allá, o de allá para aquí, lo cual no es para nada igual. Subimos a empujones, bajamos a empujones, saludamos y no responden o no respondemos cuando saludan, nos corremos si queremos, sino nos corren con un pechazo en lugar de permiso, suben los viejitos y entramos en cuestión de segundos en un profundo sueño que de manos de Morfeo viene regalado, o mejor aún, bien despiertos miramos desafiante como diciendo: ¿creés que me voy a levantar? A todo esto una buena frenada vuelve todo a su lugar de origen... el chofer contra el volante, la vieja insultante, el niño sonrojado, la joven y sus apuntes desparramados, el de la música de nada se entera a menos que su auricular quede enganchado en el tablero de Dibujo Técnico de algún futuro ex alumno de Don Bosco, el que vende las tarjetas recita ,cual poeta, su mejor verso para ver si puede ganarse una moneda que hace las veces de mísero sueldo, un toque de timbre como de alerta... se baja alguien, no sabemos si llegó a destino o se escapó de esa rectángulo de lata y maquinarias por mandinga comandado. Basta que este baje, para que otro suba y ahí vuelve a empezar la historia. Están los que se mandan atrás y abren ventanillas, están los que prefieren adelante para hacer más divertida la osadía de "marcar tarjeta" (que de inteligente tiene poco). Y en esta aventura estamos todos... están los que leen, los que duermen, los que cantan, los que escuchan, los que miran, los que tocan, los que afanan, los que van, los que vienen, los que hablan, los de siempre, los eventuales, los que pagan con monedas, los que se les caen las monedas, los borrachos, los no tanto, los laburantes, los estudiantes, los chicos, las chicas, los universitarios, los administrativos, los del club, los de rugby, los que escuchan música, los que escuchamos la música que escuchan los que escuchan música, los pibes, los viejos, las embarazadas, los vendedores, los amigos, los conocidos, los conocidos que no queremos saludar, todos, estamos todos...
Esta tarde iba imbuido en una de estas aventuras colectivezcas, si se me permite el término, cuando tontamente repare en todas estas cosas arriba escritas. Considero que todo esto está regido por el más caótico de los órdenes, pero orden al fin; diferente o excéntrico, pero orden al fin. Porque inclusive en el más caótico des-orden seguimos respondiendo a diferentes alaridos de nuestra ética que empuja para salir por nuestros actos volitivos, por eso agradezco.
Agradezco: a los que dejan el asiento a aquellos que necesitan y la situación amerita que lo usen, agradezco a los que saludan al conductor aunque no responda, agradezco al que toma consideración del volumen musical y lo baja, agradezco al que pide permiso por más que empuje sin querer a casi todos, agradezco al que cuando domina la cuestión el famoso tufo tiene la delicadeza de abrir la ventanilla, agradezco a las viejecitas/os que con su semblante manso buscan un asiento con su mirada, agradezco a los universitarios, sus apuntes y sus libros que siempre renuevan en mí el deseo por el saber, agradezco a los que rezan para que lleguemos bien, agradezco al chofer que me lleva y que me trae, agradezco al que le paga un viaje a aquel que se quedó sin saldo en la tarjeta, agradezco a los estudiantes y sus mochilas por recordarme esas épocas doradas, agradezco, si agradezco este caótico orden de los viajes  en colectivo. Agradezco a todas aquellas personas que me soportan y comparten su cotidianeidad con la mía, en un "caoticamente ordenado" viaje en colectivo.

.egui.

jueves, 23 de febrero de 2012

De Buena Madre

De Buena Madre vine a ser
de corazón fuerte y mirada decidida
de intenciones nobilísimas
de interpretaciones divinas.

Que hubiera sido de mí sin esas caricias
que desde el primer día me regaló
para que yo aprenda en mis primeros pasos
de que se trataba el Amor.

Amor de Madre... quizás el más puro que se pueda experimentar
porque a la hora del apriete
hasta el más rudo y valiente
grita con todas sus fuerzas: ¡Mamá!

Y para mi nunca fue necesario gritar
porque al menor susurro de mis labios
cual granadero en guardia
ahí ya estabas... Mamá.

Incomparable es la luz de tu sonrisa,
insondable la profundidad de tu mirada,
interminables tus abrazos,
de otra naturaleza es la esencia de tu amor.

Si la ternura se hubiera hecho persona,
sin duda que habitaría en vos,
es que sos la expresión más acabada y palpable
del Amor del buen Dios.

Gracias por salir a buscarme,
en cada uno de mis días,
¿que hubiera sido de mi?
si de aquella cuna no me recogías.

En tu mirada me hago niño,
en tu pecho descanso,
en tus brazos recibo aliento,
en tus manos las más dulces de las caricias.

Gracias por educarme, por enseñarme,
Gracias por cuidarme, por amarme
y por sobre todas las cosas te agradezco
por una Familia regalarme.

.egui.

viernes, 16 de diciembre de 2011

¡Salud Perseverancia!

Brindemos, brindemos que se ha terminado un camino y comienza otro. Se ha terminado una obligación y comienza otra. El camino andado mucho ha dejado para saborear, para pensar, para volver de momentos, para recordar y aprender, para olvidar, archivar pero si algo ha dejado es un triunfo. Una batalla que ya no se ha de librar, un umbral que ya no habrá que saltar, una tormenta que ya no va a mojar ni mucho menos asustar; al contrario, con el tiempo va a enorgullecer.
La batalla se dió en un templo, en un templo del saber que a tantos vió pasar y a muchos no volver. Pero esta historia es de aquella que supo volver, una y otra vez, con esperanza renovada, ilusión a cuestas y dos armas: oración y valentía. Oración en reconocimiento y aceptación de la Voluntad de aquel que gobierna nuestros caminos. Valentía para desafiar a las sádicas burocracias estatales que toman forma de instancias finales. También para desafiar quizás a nuestro más grande enemigo, nosotros mismos, nuestras metas, nuestras exigencias, nuestros proyectos, nuestras presiones, nuestra vana e ilusoria espera de resultados "positivos". Con todo eso y mucho más, decidió siempre batallar, militar (porque de eso si que sabe), cual cruzado a Tierra Santa, así iba ella... grandes obstáculos supo rodear, desilusión, inseguridad, falta de motivación, dudas sobre sí, y varios etcéteras que vienen a dar cuenta de lo escarpado del camino.
Con este panorama, les confieso, que yo me hubiera achicado pero he aquí que nuestra protagonista supo hacerse grande en la prueba, fuerte en la tribulación, humilde en la equivocación, paciente en la espera, y por sobre todas las cosas fue perseverante en la acción. ¡Salud Perseverancia! Gran móvil que te llevó al punto tan anhelado, persevera hasta el final y te será entregada la Corona de la Vida, dice el libro de las Revelaciones, y vos hiciste carne este pasaje, con la mirada puesta en la meta, en la cumbre. Y allá fuiste, hacia lo alto según Pier Giorgio, donde los que no se achican llegan.
Me toca ver todo esto de un lugar privilegiado, fui un espectador de lujo de esta coyuntura que atravesaste, no solamente airosa sino también, tenazmente educadora fue tu actitud frente a la cantidad de mesas y presentes que fuiste sorteando.
Desde el corazón te felicito hondamente, gracias por dejarme caminar a tu lado. Con una historieta así quién no se irá atender con esta Doctora que sale al mundo, donde además de asimilar su ciencia, enfrentó mano a  mano cada uno de los avatares que la Voluntad puso en su caminar.
Mis repetidas felicitaciones Ga, y si a usted (lector) le parece exagerado; es que no tuvo la dicha de ver la cosa tan de cerca.
¡Te amo!

lunes, 7 de noviembre de 2011

Domingo 21.00

El mejor invento...
El haber leído algunas líneas hace muy poco tiempo, alimentaron mi reflexión sobre tan dichoso juego. El Fútbol.
Recuerdo siempre esos primeros pasos, que las fotos ayudan visualizar, en donde uno vestía orgulloso los colores heredados, por vía paterna generalmente, y su mejor compañera, la pelota. Donde no era necesario ningún requisito específico, ni mucho menos se exigía cierto nivel, solamente basta un poco de espacio y poner la pelota a correr. Porque precisamente es eso el fútbol, ver y desear la pelota correr, un emisor, un receptor, un entrometido que la quiere robar, otro cuidar y uno más osado convertir. Convertir en una de las palabras más usadas en el mundo, en donde no se pronuncia en tono moderado, siempre se grita: ¡GOOOL! y  ya el filósofo parece que lo había reflexionado, es quien mueve sin ser movido, que ordena y da el primer empujón para que se desate un cúmulo de emociones, que querer encasillar en palabras sería estéril.
Todo esto también para dejar escrito en algún lado, las vivencias domingueras de las nueve de la noche. Porque si en esencia el fútbol es lindo, imagínese usted si se comparte con amigos. Quizás en la semana no los viste, no charlaste, no cruzaron ningún café, pero basta con verlo correr y tocar la primera pelota para adivinar como es que anda este amigo tuyo para dar rienda suelta a su ilusión en una esquina perdida del magno Alberdi, felizmente adornada con dos canchitas de cinco.
Ayer, Domingo, fue uno de esos encuentros donde el fútbol nos reunió una vez más para sorprendernos y hacernos acordar de que es uno de los pocos momentos en donde uno no se preocupa ni por lo que pasó ni por lo que vendrá (excepto que sean jugadas) y se dedica y encarga de vivir el presente, de no perder de vista un instante el balón y su dueño temporal. Ayer ganamos. Perdón la exageración pero créame que yo comienzo mi semana de otra manera, con la sensación de aquel que saldó una deuda, que devolvió algo ajeno, que le pudo devolver una sonrisa, al juego que nos arrancó tantas lágrimas, tantas emociones, tantas carcajadas, con un caño, un sombrero, un fierrazo desde lejos, con un cabezazo a contrapierna, con una pared, un pase en cortada, en fin, repaso en mi cabeza lo arriba escrito y la alegría llena plateas.
A los domingos de cancha con mi viejo, a los domingos de fútbol con amigos, al fútbol de todos los días; les agradezco su grata compañía.


"Y porque si,
porque sobran las bolas,
de matarla con el pecho
y no tirarla afuera.
Para jugar 
de local en cualquier cancha,
aunque pongo el corazón
y vo´ poné la plancha."

El baile de la Gambeta - Bersuit Vergarabat



.egui.

jueves, 20 de octubre de 2011

a mis Amigos...

En esos días en donde lo bueno se ha escondido,
la alegría sigue dormida y
la última sonrisa se ahogó en una copa de vino,
me acuerdo de ustedes... mis Amigos.

Y va con mayúsculas por mero homenaje
que hasta las letras deben rendirle
a tan gratas personas
y de tan diversa estirpe.

Que los caminos se han cruzado
nadie puede negar,
lo importante es entender porqué
juntos vinimos a parar.

Porque casualidad sería un insulto
ni me hablen de la suerte,
es pura providencia
coincidir en un mismo puente.

Amigos son los amigos, decía la caja boba
pues mas respeto yo pido
que los míos
son Hermanos Elegidos.

No por mi dedo, sino por el del Creador
a quién tan agradecido estoy
de habernos juntado tan cerquita
es que no me puedo pensar, sin ellos, ni un día.

El Paraná fue testigo
de tan gratos momentos,
y mi corazón hoja en blanco
donde fueron escritos dorados versos.

Una pelota siempre hubo
para dar vida a minutos muertos,
donde con nosotros no pudo
ni siquiera, el bravo sol de enero.

Y voy cerrando para volver
porque volver es encontrarlos
y encontrarme una vez más
en cada uno de sus abrazos.

.egui.


lunes, 26 de septiembre de 2011

A mi Padre


Aquella persona que decidió vivir,
vivir una vida común y corriente
con grande paciencia y amor
sabe ser feliz y sonriente.


También eligió vivir en matrimonio,
que desde el esfuerzo y el sacrificio
con ayuda y mano propia
forjaron fidelidad y amor.


Puntualidad y responsabilidad lo describen,
una sonrisa y predisposición le visten
como bandera, su trabajo
y su bastión mejor: su casa.


Cuidadoso de sus cosas, por una razón
todo lo que tiene es fruto de sacrificio
Cuidadoso pero no mezquino, lo suyo es de otros
presta desde el corazón y hasta el corazón prestó


La rudeza de su mano habla de labor
su semblante sonriente muestra su corazón
su físico fornido la fortaleza de su alma,
su sonrisa, su estilo de vida.


De pocas palabras... pero cuando hablaba, decía
porque su idioma es el buen humor
su palabra preferida: familia
su mejor momento: una reunión con los suyos


Cariñoso y sincero, de corazón agradecido
cosecha a diario lo sembrado en sus 60 y pico
con la tranquilidad de aquel que sembro semillas de amistad,
recoje hoy frutos de Amor.


¡Desde el corazón agradezco tenerte! ¡Te quiero!
.egui.

martes, 9 de agosto de 2011

Desayunando esperanzas.

A los participantes de aquel grato encuentro...

Casi sin buscarlo, aunque bien en el fondo no estoy tan seguro de que así fuera, salimos al encuentro de ustedes, o ustedes a nuestro encuentro. Si con cada mañana se renueva la esperanza, créame que aquellas primeras horas de un sábado perdido, fueron la inyección antiderrotista. Esto de ninguna manera es una preclara defensa del optimismo (con el cual nos llevamos muy poco), pero si se puede ver como una mirada diferente. Eso precisamente, una mirada. Un intercambio de vidas, una amalgama de experiencias, una comunicación sin palabras, un fundir caminos para tratar de que ya no sean diferentes las vías que uno transita. Yo estoy seguro de que si no hubiéramos sido nosotros, hubieran sido otros pero ya que fuimos nosotros, aprovechemos las coordenadas que nos han sido confiadas para hacer del tiempo y del espacio un momento con sentido, con sentido de trascendencia, digno del recuerdo.
Ni yo, ni vos, ni nosotros estábamos preparados para compartir una mañana, pero ¿qué es estar preparados? ¿hay que estar preparados para dialogar con la mirada? Si cuando los ojos pueden percibir que se acerca alguien de buena voluntad, con una sonrisa, con un semblante esperanzador, con ganas de compartir, difícilmente puede uno negarse.
Un encuentro que anhelo se repita, sabemos bien que es poco lo que cada uno tiene para brindar pero no por eso tendríamos que dejar de hacerlo; al contrario tendríamos que poner todo (que es poco) de cada uno de nosotros para que el próximo encuentro vaya fijando las bases de las sólidas aceras de la constancia, herramienta utilísima en estas tareas.
Por eso la invitación, salgamos a las calles una vez más, dejemos la comodidad y la adicción del confort para poder darnos cuenta de lo verdaderamente trascendental, que es poner en uso ni mas ni menos que uno de los caracteres intrínsecos del hombre, somos animales sociales. ¿Acaso no estaríamos cercenando una parte de nuestro ser si no nos ocupáramos de nuestros pares?
Que lo fraterno reine en lugar de lo hostil, que lo solidario señoree por sobre la individualidad, que lo cercano establezca relaciones, que lo sencillo mande sobre la opulencia, que lo humilde sea reivindicado, que lo bueno encontrado y lo malo olvidado, que lo humano sea tal y no reduzcamos su visión al mero instinto de sobrevivir, cuando estamos hechos para convivir.


.egui.

miércoles, 15 de junio de 2011

Desde la bronca...

Pido perdón porque me voy a tomar el atrevimiento de escribir parado desde la pasión, donde sabemos que todo es volátil, efímero, y porque no, ilusorio. Siempre corriendo el riesgo de equivocarme gravemente, pero en algo nuevo, como sucede los "adicionales 60 minutos".
Estoy con bronca, con ganas de plasmar aunque sea en banales palabras esto que me lleva a mirar las cosas esta vez (espero que sea la última) desde esta mentirosa cumbre de la bronca.
¿Cómo es esto de no poder más? ¿De qué se trata este buzón de que "la cosa no cambia"? ¿Algún osado se preguntó que es la cosa? y ¿por qué no cambia? Y planteo estas cuestiones porque estas expresiones siempre vienen a colación o como referencia a Personas, si, con mayúscula, por el solo hecho de que son.
De las mayores sangrías sociales, es esta de no querer cambiar y disfrutar de que la cosa esté como esté para así todos (me incluyo) convertirnos en opinólogos, panelistas de una estúpida mesa de un utópico debate, sin querer abordar ninguna solución y mucho menos la de acordar algo.
La cosa a la que se refieren con tamaña determinación, es una persona, igual que todos/as. Que triste creer que la posibilidad de "opinar", automáticamente nos eleva un peldaño y tenemos autoridad para precisar de que un devenir en tiempo no alteraría la "cosa", en adelante, Persona.
No cambia, escucho con sonrisa pedante. ¡No cambia porque no estamos dispuesto a adaptarnos! ¡No cambia porque somos nosotros quienes no cambiamos! No cambia, porque no estamos preparados para ver  el cambio. Hace poco que aprendí algo muy interesante, sospecho que con el tiempo lo profundizaré, es la "profecía autocumplida" y en pobres vocablos es precisamente tener el determinismo como certeza de que nada se va a lograr a la hora de empezar algo nuevo, transformándose eso que no cambia en la triste realidad.
Agradezco siempre al bien ponderado silencio que me interpela, me grita y me acusa de estar bastante quieto, gracias por ser el móvil que me traslada a los oscuros pasadizos de enigmas muy poco cuerdos.

                                      .egui.

martes, 19 de abril de 2011

La propuesta de Ordenar

Si la premisa es revertir, revolucionar, cambiar, transformar... ¿por qué no lo hacemos contra lo que nos proponen y obligan? ¿por qué no ordenar lo desordenado? ¿o revolución solamente son grandes irrupciones en utópicos poderes?
Se nos propone consumir, dividamos.
Se nos propone vender, regalemos.
Se nos propone exitismo, vivamos con-sentido.
Se nos propone golpear, abracemos.
Se nos propone matar, vivamos.
Se nos propone poder, humillémonos.
Se nos propone trepar, caigámonos.
Se nos propone mandar, obedezcamos.
Se nos propone facilidad, complejicemos.
Se nos propone alienación, pensemos.
Se nos propone dictar, escuchemos.
Se nos propone, se nos propone, se nos propone... Se nos obliga a ser blancos de tantas descargas incisivas y dirigidas, con el fin de socavar el orden natural de las cosas. Al Hombre lo defiende el Orden y el Orden debe ser defendido por el Hombre decía ya Mons. Tortolo, volviendo sobre el acabado concepto dual de cosmos y caos, para volver a reflexionar sobre la fuerza de la autonomía natural.

.egui.

martes, 15 de marzo de 2011

Tratando de Escribir

Podemos elegir entre dos plumas
para escribir nuestra verdad,
la pluma de la alegría o
la pluma de la tristeza

Cualquiera sea la que usemos
temblaría la mano por lo pesado,
por lo vivido, lo pensado y sentido,
lo anhelado, lo encontrado.

La alegre se detendría en los paisajes
en los caminos compartidos,
en los ocasos soñados,
en los firmamentos incumplidos.

A la triste le alcanzaría con poder escribir,
apenas trazar algunas palabras,
solamente para recordar que todo,
todo, deja marcas.

colorido y bien formado sería el trazo "alegre"
lleno de ilusiones en cada ribete
cargado de emociones en cada punto,
queriendo escribir con el corazón.

la pluma triste cargaría tinta de lágrimas
para en forma de gotas
ir plasmando aquellas horas,
que no volveran a pasar.

y así, según elección y criterio
iríamos eligiendo como escribir y con que pluma
solamente para poder transmitir
algunos resabios de la verdad.

.egui.

viernes, 4 de marzo de 2011

Apogeo del Eufemismo

En esta tremenda transición de querer demostrar que se va "progresando" una vez más las palabras vuelven a convertirse en armas para disparar contra la Madre Naturaleza. Se ha instalado fría y detalladamente cada vocablo para que suene mas decoroso, armonioso, tratando por vigésimo quinta vez escondernos la verdad.
Directamente ya no se habla mal, se miente... todo vaciamiento maliciosamente calculado tiene por fin llenar de información errónea, dolosa y ficticia cualquier idea o concepto. Mancharlo, ensuciarlo, injuriarlo, cuando bien se sabe que aquellas cosas que van en contra de la Naturaleza pueden permanecer un tiempo y causar profundos dolores pero como su esencia no es natural son víctimas del tiempo, que les derriba con toda su autoridad aquellas vagas teorías que trataron de derrocar a la Verdad Natural. Inclusive cuando estas teorías se llevan a prácticas, cuando estas prácticas se transforman en usos y costumbres, cuando estos usos y costumbres se tipifican en leyes, incluso cuando parece socialmente aceptado; nada ni nadie es capaz ni tiene la facultad de trascender la Naturaleza y el tiempo... fuerzas irrefrenables.
La Verdad no necesita disfraz, como tampoco suavidad al anunciarla; obviamente que el anuncio tiene que encuadrar el respeto por nuestro prójimo. Cada cosa tiene su nombre y por su nominación es que hay que pronunciarla.
¿Desde cuando al homicidio se le llama decorosamente "interrupción del embarazo"?
¿Desde cuando "despenalizar" algo que daña es bueno?
Tras una bizarra fachada de "progre" nos están acostumbrando a escuchar que los males son naturales y necesarios.

lunes, 31 de enero de 2011

Recuerdo Vivir

Basta con volver al mismo lugar, en la misma fecha, caminar las mismas horas, inclusive volver con alguna de aquellas personas que estuvieron en aquel momento, basta con volver a ese lugar para darse cuenta que nunca más volverá a ser el mismo.
El Negro dice que el camino mas difícil es el de vuelta, precisamente porque no existe. Yo estoy de acuerdo con este tipejo, porque si bien se puede volver, nunca se puede volver sobre los mismos pasos y muchos menos experimentar aquello que sentíamos en aquel pretérito avanzar. Cuando caminamos la vida, cada momento es único, irrepetible, imposible de reproducir, las vivencias no se fabrican en serie, las emociones no son prefabricadas, las sensaciones no se compran, los sentimientos no se equiparan ni comparan, el cúmulo de todas estas cosas, son los "recuerdos", nos condimentan y sazonan cada anécdota, vivida y por vivir.
Me atrevo a dejar por escrito que el recuerdo, no es una facultad meramente intelectual o sujeta a la memoria solamente, es una acción conjunta de las potencias del alma, inteligencia y voluntad, con un fuerte trabajo artesanal de nuestro buen amigo el corazón. Por esta razón y otras que seguramente se me escapan es que cuando recordamos, se pone en funcionamiento todo nuestro cuerpo, imágenes que son captadas por nuestros ojos, enriquecidas de olores y sabores, que muchas veces podemos sentir con nuestras manos para que hagan contacto con la memoria e inmediatamente pasar por el corazón y la razón lo vivido aquella vez, pero no para vivirlo otra vez sino para que recordemos vivir.
Hace poco estuve en un lugar que ya había estado, mejor dicho, tuve que alejarme un poco del lugar donde ya había estado y vivido, porque fue tal el "Recuerdo" de vivencias, sensaciones, emociones, olores, sabores, latidos y canciones que vibraron en mi ser que vinieron las lágrimas a testificar de primera mano que los recuerdos son vida, vida compartida, recuerdos que ocupan gran lugar en el corazón.
¡Ojo! Esto no es una apología a vivir de los recuerdos, sino que es una invitación a que nuestro caminar sea digno de habitar en el cofre atesorado de recuerdos. Recuerdos de Vida. Recuerdo vivir y eso me motiva a cuidar minuciosamente nuestro presente para más adelante decir, recuerdo vivir.
Porque los recuerdos carecen de valor axiológico, la connotación se la damos nosotros, cuidado con deformar los recuerdos, estaríamos tergiversando nuestro patrimonio.

.egui.